Hola a todos,Invitado por mi amigo Gian Piero, hago yo también mi presentación: pues bien, me llamo Filippo Fortuna, tengo 30 años y soy médico cirujano, en noviembre conseguiré el título de especialista en patología clínica por la Universidad de Bologna. Ah, casi se me olvida un pequeño detalle,…a la edad de 19 años me diagnosticaron la Ataxia de Friedreich, si bien los primeros problemas comenzaron a manifestarse a la edad de 15 años, principalmente con la escoliosis.
Después vino la historia de las peregrinaciones a especialistas y doctos en la materia, la frustración debido al lento pero imparable empeoramiento de la condición, la convulsión que provoca un “golpe inesperado” en el núcleo familiar, etc…etc… todo esto no difiere de las experiencias vividas por todos los que nos hemos topado con esta enfermedad neurodegenerativa, así que no me explayaré más.
Volviendo a lo que decía al principio, vivo día a día un doble rol, el del médico y el del paciente, desplazándome por los pasillos del hospital con bata y andador. El defecto genético del que soy portador, que definiría como de entidad moderada, pero sobre todo la determinación, la constancia y la perseverancia de seguir adelante a pesar de todo y de todos, me ha permitido licenciarme con 110 y laude en julio de 2004 con una tesis experimental sobre la neuropatía óptica en la ataxia de Friedreich, me ha permitido seguir un curso de especialidad de posgrado de cinco años trabajando como médico en un laboratorio de análisis y en un ambulatorio de asesoría genética. Ser médico-paciente, que es como me gusta definirme, no resulta fácil! Hay momentos en los que estoy convencido de que si pudiera volver atrás, volvería a tomar las mismas decisiones, por ejemplo cuando intercambio opiniones con otros médicos no como un enfermo, sino como colega, y por lo tanto sin sentir la frustrante sensación que son los demás los que toman las decisiones por mí sin que yo consiga saber qué se esconde detrás de todo eso. En otros momentos sin embargo, maldigo el día en el que me matriculé en la facultad de medicina y emprendí este camino, ya que resulta tan difícil trabajar todo el día con enfermedades llevando a cuestas el peso de una enfermedad como la nuestra! En cualquier caso, afortunadamente, no es posible dar marcha atrás y revisar nuestras decisiones en retrospectiva…también porque temo que no me sentiría realizado como me siento ahora. Bien seguro que el hecho de ser médico además de paciente me ha ayudado a desarrollar una capacidad de comprensión y de sensibilización frente al sufrimiento de los demás, que ningún libro me podrá enseñar jamás….
En conclusión, es obvio que creo en la investigación y veo en esta vía la única arma que podemos esgrimir contra esta taimada enfermedad, para volver a correr por los verdes prados de la vida…mi lema es: “uno para todos y todos para uno!”
Esta es mi batalla, nuestra batalla diaria hasta el día de hoy…os mantendré informados sobre futuros descubrimientos
Un abrazo
Filippo Fortuna





